
Ella duerme muy tranquila, como todas sus noches en la soledad de su cuarto. Solo que antes, un solo segundo antes de su primer signo de sueño, Bianca conversa...
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-¿Como te llamas? pregunta al vacío.
-yo no tengo nombre ¿y vos? ...el vacío le respondió.
Bianca ¿y vos? le vuelve a preguntar, pero desde la oscuridad con voz muy grave el le responde -¡no hace falta que te diga mi nombre! y azota con un golpe sordo que solo el viento del eco lleva hacia los oídos de Bianca.
-¿te caíste? le pregunta ella preocupada.
El se queja muy molesto, pero decide intervenir de otra manera, y mas rápido que ligero la envuelve en una oscuridad completa, ella en cambio le dice -venì dame la mano que esta oscuro, y el le responde -si ya lo se es lo que quiero...
-bueno, le responde despreocupada.
El azota ahora unas cadenas y se estremece. Bianca inmediatamente baja de la cama y lanza una carcajada.
- como ¿no tenés miedo? le pregunta, y para su sorpresa ella prende la luz del velador, la luz que se opone a la costumbre de los ojos en la oscuridad la ciega .los ruidos que ella escucha provienen del placard.
Sin ver, todavía aturdida por el primer destello de luz, camina lentamente hacia el mueble. El, sin embargo es ahora el acobardado, confundido, cambia de plan, decide tomar su verdadera forma y aguardar el momento preciso para atacar y poder entrar en sus sueños, de esa manera, convertirlos en pesadillas. El sabe que con su sola imagen lo conseguirá. - eso nunca falla- piensa
Mientras tanto la pequeña ya recuperando su vista alcanza a ver como las puertas del placard toman una forma gigantesca, sobre dimensional, el piso tiembla, las paredes se empiezan a cerrar y la luz ya no es esa luminosidad suave y calurosa sino intermitente y fría. Ella no se detiene, es evidente, como todo niño de su edad es muy curiosa.
Desde el rincón mas sucio ,húmedo y negro del placard el la acecha , la espera agazapado para darle ese zarpazo al corazón que le abrirá las puertas a ese trauma, quizás para algunos, que hace que se sobresalten en las noches cuando duermen o esa sensación de no estar solo antes de dormir. La espera...
Bianca avanza, sin miedo toma una sartén de sus juguetes para protegerse. (Solo tres pasos y será su fin)... será el principio.
El primer paso con mucha firmeza, el segundo, y el placard ya tenia 4 veces su tamaño. Ella titubea y mira hacia la ventana la lluvia como golpea con gotas el vidrio...
Solo un paso mas y ya esta en frente. El maullido de su gata la detiene advirtiendo solo lo que los animales presienten.
Sin saber lo que le espera, toma la manija de la puerta y la jala, esta trabada, desde adentro él espera el momento justo. Ella abre la puerta y con un estruendo el se lanza con la violencia de un trueno en las noches de tormenta, con un alarido, un llanto, un chillido con sus ojos cosidos, su colmillo afilado las manos del tamaño de un león, sus ropajes rotos y sus extremidades cosidas al cuerpo, como si fuese el fantasma de un muñeco de trapo.
El se abalanza con su terror por todo el cuarto hasta que ella queda acorralada, Bianca, inmóvil con sus ojos grandes como dos pelotas de golf esboza una mueca, el lo empieza a lograr...
Empieza a generar ese miedo, ese dolor, ese recuerdo que solo en sus sueños será recordado.
Ella, paralizada, sujeta fuerte su sartén, su rostro sigue deformándose tomando forma de poco entendimiento, nunca vio algo parecido, hasta que desde esa mueca solo un gemido produce, y el se detiene, ¡Lo logro! piensa, y ella sin bajar a mirada le dice
-¿Queres huevos fritos?
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¿Que es lo que no funciono? Piensa desde el techo creando remolinos de viento y nebulosas que hipnotizarían a cualquier hombre.
¿Y ahora que hago? Pensaba y re pensaba. Ella desde el suelo le dice -¡ya esta el te! ¿Queres una o dos de azúcar? ¡Dale! baja que se va a enfriar.
El baja muy lentamente y le pregunta por que no esta asustada si el es un monstruo.
ya solo el nombre le tendría que dar miedo.
Restándole importancia ella le dice que los monstruos no asustan sino los cuentos de monstruos.
Es ahí donde una chispa de ingenio lo ilumina y le dice- ¿las historia de monstruos te asustado no?
Y... si. Responde Bianca
¿Y si te cuento una historia de mi país, de donde vengo yo? ¿No te gustaría saber de donde vengo?
¿Y donde vivís? le pregunta ella...
A partir de hoy tendría que ser dentro tuyo, es difícil de explicar pero bueno si te cuento mi historia por ahí yo podría volver a mi hogar y vos podrías conocer mi mundo ¿no te gustaría?
Y... si. Responde Bianca
Bueno acostate y tápate bien que te voy a contar un cuento
¿Un cuento? ¿Para mi? en ella se refleja su mejor sonrisa
Si un cuento para Bianca, le responde...